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sábado, 11 de mayo de 2013


  


 
   
 
 REPORTAJE DESDE EL FRENTE

(Informe de una guerra despiadada) 

 

Aunque las ruinas lucen intactas y aún no ha terminado la guerra, el pais ya luce bastante destruido. Llegué ayer junto a otro colega de la BBS, y apenas subimos a la capital, pudimos constatar que las fotos de un combatiente con el ojo y pómulo golpeado y la bella mujer a la que calló un valiente militante son frecuentes por todas partes, pero los maquillan en el acto con petróleo para que tomen apariencia de normalidad. 

  No obstante el proceso continuo de aniquilación es enorme y se siente como si miles de toneladas de bomba solo mata gente hubiesen caído sobre el territorio. No hay un área, un campo, un sector que no haya sufrido del embate de los ataques que comenzaron en el fatídico año 1.999, cuando el entonces presidente se auto declaró la guerra. Las zonas más golpeadas han sido la actividad productiva, tanto pública como privada. Cañonazos de abandono, incapacidad con municiones de alto calibre y la corrupción a tiro de metralla han arruinado o eliminado la competitividad de la primera, mientras que obuses de persecución, leyes irracionales y expropiaciones ilegales han reducido a la segunda a una mísera muestra de lo que era en el pasado.

 En las áreas de servicios notamos que el desplome de la estructura fue casi total. Allí se usaron mortales granadas de incompetencia y cohetería de corruptela de largo alcance. Salvo alguno que otro escaso sector que está relacionado al control policial, casi nada funciona. Los hospitales desprovistos están llenos de heridos, las escuelas y liceos con pensum irracionales y las universidades sin presupuesto borraron la historia del pais sin que quede un remoto recuerdo del nivel que tuvieron antes. La ideología destructiva que usan los auto invasores ha sustituido la verdad, y a pesar del dolor del espectáculo, las investigaciones científicas dan risa al compararlas con los de cualquier pais serio.

Entramos en áreas controladas por el ejército y pudimos ver miles de cadáveres  de la creación artística, casi todos asesinados con el gas sarín del obsoleto pensamiento oficial. Cuando nos acercábamos al sitio vimos varios museos en ruinas por la mediocridad, donde solo se mostraban obras de artistas amigos del régimen. Igual nos percatamos de la destrucción en el campo de la literatura, en el cual las explosiones de las bombas caza bobos han sido terribles al prohibirse la importación de libros para contener lo que aquí llaman ideologías burguesas. Según unos estudiantes que se protegían con nosotros de las lacrimógenas, las lágrimas no les brotan por los gases, sino por las  dificultades que tendrán para lograr recuperar el terreno perdido.

 En los barrios y en las urbanizaciones, tanto de la capital como en otras ciudades, los delincuentes se apoderan de las noches porque el crimen sí paga. Y en este campo de batalla, la supuesta regeneradora de los delincuentes es una mujer con cara de perturbada que les brinda tragos, discotecas y mujeres para que no sufran. A consecuencia de los ataques con todo tipo de armas ligeras y largas se reportan oficialmente más muertes semanales que en Siria, Irak o en los centros del conflicto de los islamistas radicales.

Otro aspecto terrible de la conflagración es el aumento de los refugiados. El número de exilados por la guerra auto destructiva ha sido impresionante. Miles de gente preparada escapa todos los días de la catástrofe: jóvenes recién graduados, profesionales reputados, técnicos en todas las áreas y niveles. Las familias separadas lloran la ausencia de sus seres queridos pero saben que estos ya nunca volverán. Por informes que ya están en manos del Alto Comisionado de la ONU para Refugiados, muchos han sido acogidos por la NASA, en la Mercedes Benz de Alemania, en los centros de petróleo y desarrollo de Canadá, el Mar del Norte, Italia, España, Colombia, Panamá y Australia. La expulsión formal que les hizo el antiguo presidente, y el pánico a la metralla de los motorizados del gobierno y del hampa fomentada con sus armas, les amarra a la nueva patria para siempre. Para mucha gente, esta fuga de talentos es la formalización de la partida de defunción del pais.

En otro frente, la moral ha sido decapitada al estilo talibán. La corrupción, la mentira y lo insultos lanzados a lo loco por los gobernantes del proceso han producido más muertes que durante la II Guerra Mundial y expertos en conflictos raros dicen que equivalen a un ataque con gas mostaza.  El rey de España trato de callar a uno pero se retractó por temor a que le bombardearan las inversiones. 

Logramos salir hacia zonas cercanas a la capital y el panorama geográfico es deprimente, no solo por la ruina de los que eran campos de cultivo productivo, sino que por todas partes se ven obras derruidas, inconclusas o en mal funcionamiento. Las columnas de humo y los incendios causados por las bombas invisibles son frecuentes en las refinerías y en los campos petroleros. En muchas se han producido muertes masivas pero nadie declara por temor a la represión. En todas partes la escasez de productos básicos que antes se producían en el pais y se exportaban es continua y sigue en aumento. No hay repuestos, no hay una vivienda para alquilar y las pocas que se consiguen se mueve en el mercado negro a diez veces el precio de antes.



Para completar la angustia de los habitantes, día y noche suenan las alarmas  para advertir que se va la luz, pero como estas también fallan al ser manejadas por cubanos, destruyen los pocos equipos eléctricos que quedan.   Nos impresionaron las colas de autos en las autopistas, no sabemos si para escapar de los centros de destrucción o porque se auto castigan, pero obligan a los desesperados conductores a cambiar inútilmente su destino y seguir dando vueltas horas y horas asediados por motorizados que tratan de suicidarse pasándolos en culebreos a cinto cincuenta kilómetros por hora. Para agravar el caos, la expropiación que hicieron de los estacionamientos hace que los pobres conductores ni siquiera tengan donde parar. Para ayudarlos, el gobierno regala el combustible que compra por encima de su valor al pais que dice que es su peor enemigo.  Para un profesor de siquiatría de la UCV a quien entrevistamos en una cola, estas han sido la principal causa de la locura que se refleja en las opiniones de los gobernantes cada vez que se desahogan hablando en cadenas que nadie oye.

 Si algo nos afectó, porque destruye la idea que teníamos de ese pais en guerra, es que ya no hay riquezas. Los fondos del petróleo se ha regalado y malbaratado de una manera criminal, el petróleo lo venden por cuotas que nadie cancela y todas las tesoros minerales se le han hipotecado a China que paga con algunos productos que están prohibidos en todo el mundo. En uno de los frentes de resistencia, un experto en avalanchas y desastres naturales nos dijo que sí para destruir al pais se usaron un millón de millones de dólares, para reconstruirlo requerirían diez mil millones de millones de la ilegal moneda verde, que es la que los sostiene y de paso mantiene a Cuba para que los invada con disimulo.  

 

1 comentario:

  1. absolutamente conmovedor, punzante y feroz angustia que sufrimos, más aun quienes nunca creímos en esta gente, y que con vocación de Casandra tropical, hemos sido testigo de la caída de este Ex país, como lo mienta Blanco Muñoz. Lástima grande señor Gomas

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