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sábado, 10 de diciembre de 2016


LOS POBRES

 
LA CLASIFICACION DE LORD GRIFFIN

 

 


 

Texto y fotos de O. Gomas. Archivos

 

 
La más importante clasificación de pobres que se haya hecho hasta el presente, se debe al meticuloso trabajo y a los viajes de dos científicos ingleses: Lord Williams Griffin, segundo Vizconde del clan de los Mc. Donald, Duque de Torterville y tercer Barón de la casa Walker, y su ayudante, el capitán Johanatan Dewards, explorador, entomólogo y miembro de la real sociedad Irlandesa de Ciencias Naturales.

La valiosa investigación, realizada a fines del año 1.880, después de un largo viaje por los cinco continentes, además de ser única en su género, tuvo el mérito de emplear por primera vez una verdadera metodología científica para clasificar a grupos sociales marginales,  valorizando factores como la tenencia de bienes, el acceso a la carne y a las salsas, el modus vivendi, el olor, el color, la capacidad de mimetizarse con la basura, la incompetencia, la indisciplina y el número de huevos de tortuga consumidos por sus antepasados.

El libro en el cual se publicó la valiosa investigación se promocionó con una impresionante exposición de pobres de casi treinta países, la cual se inauguró en Londres el 7 de Abril de 1.881, estremeciendo a la sociedad victoriana durante dos semanas, hasta que las autoridades la disolvieron dispersando a los hambrientos indigentes que los atacaron a mordiscos para defender por primera vez su derecho a ser expuestos.

Es importante que en su clasificación los dos científicos y exploradores no
pretendieron establecer ningún mensaje social, sino como muy bien lo señalaron en aquel momento, el estudio se limita a hacer una clasificación en frío a objeto de conocerlos.

Lo que más llama la atención de ella, es que, fuera de los nuevos ajustes,  realizados por sus descendientes y las nuevas incorporaciones causadas por la inflación en sitios marginales y de países donde ha estado vigente el comunismo, el importante trabajo aún está vigente.

 

Prima Clasificatio


PAUPERIBUS ADMODUM

(Pobres pobrísimos)

 
CLASE I

 
Son la gente pobre más primitiva que se conoce. Semejantes al Estampius Aedus de fines del paleozoico. Casi todos presentan rasgos de extremo raquitismo así como enfermedades y virus contagiosos. Suelen presentarse en colonias situadas en áreas desoladas o bastante aislados de los centros de civilización. Carecen de toda esperanza de redimirse. Tienen poca o ninguna fe religiosa y solo se cruzan con gametos de la misma especie. Generalmente están confinados al polvo y a la tierra, con la cual se mimetizan y que a veces usan de alimento. Carecen del cromosoma 21. Son de color negro o de un oscuro indefinible. En ocasiones se echan al suelo boca arriba con las manos tras la nuca, y cerrando los ojos escupen hacia arriba para saber si todavía sienten. Se cree que han sobrevivido de una sustancia que segregan dentro de sí mismos.

 
TIPOS

 
A)     Negrus fregatus

Subtipos:

·        Mendigos de Somalia y Etiopía

·        Mendigos de tribus de las sabanas desérticas

·        Ciegos de Burundi

·        Marginales de Haití

·        Albinos ermitaños de Basutolandia.

 
B)    Aboriginis jodidus

Subtipos:

·        Marginales de las tribus aborígenes de Australia

·        Hindúes intocables

·        Pordioseros de Benares

·        Mendigos de Papua Guinea 

·        Pakistaníes de los barrios bajos

·        Presos de Madagascar

·        Recoge latas de Kalimantan del norte

 
CLASE II

 
PAUPERIBUS INDINGENTIS

(Tipos bien fregados)

 
Carecen de útiles primarios aunque en ocasiones poseen ciertos bienes primitivos. Requieren alimentos elaborados por otros organismos, bolsas de comida regalada, aunque pueden producirlos por sí mismo cuando ven que no se los dan o los educan. Confinados generalmente al sucio, pueden ascender a ciertas capas de la sociedad según el lugar en donde habiten. Presentan cierta valoración cultural y creen en dios ante la necesidad inmediata de pedirle a alguien. Tienen rasgos de protozoarios superiores. Se unen en colonias parasitarias. Suelen ser sumisos si les hacen regalos y los maneja y enseña a votar por ellos algún partido populista. Carecen de objetivos definidos y ante un problema prefieren confiarse instintivamente a la inercia de los hechos. Suelen presentar piel que va del negro oscuro al bronceado claro. Comen pájaros vivos y se limpian los dientes con las plumas.

 
TIPOS

 
Subtipos:

 
A)    Páuperus veteris

 
                 
                  ·        Indios de la selva suramericana

·        Hindúes de Calcuta, sector de Bajaramanda

·        Guyaneses de la oposición

·        Locos callejeros de países del tercer mundo

·        Negros del interior de la zona de refugiados de Rwanda y Sudan

·        Ciegos de Balí
 
·       Italianos y holandeses borrachos

·        Revisa basura venezolano

 

B)    Pauperus civilizatus

 
Subtipos:

 
  • Obreros de Karachi
  • Mendigo común en ciudad moderna
  • Hindúes de los barrios bajos de Bombay
  • Limpiabotas de Bangladesh
  • Desempleado de cualquier país del tercer mundo
  • Chinos negros
  • Mendigo que antes trabajaba como maestro o profesor en Venezuela

 
CLASE III

 
PAUPERIBUS VOCATIONEM

(Pobres de vocación)

 
Llamados pobres latus sensu. La amplitud de los subtipos hace que presenten características muy variadas. Carecen de bienes en abundancia, pero en muchos grupos, especialmente de Europa, los países petroleros, Japón y Los Estados Unidos y Canadá ya hay cierta acumulación. Ya algunos presentan huellas de colesterol y triglicéridos. Se consiguen igualmente en colonias o aislados, pero siempre en la proximidad de los centros civilizados alertas al desorden y a la repartidera de cualquier cosa gratis. Casi todos parecen condenados al estancamiento, con algunas raras excepciones. Color variado. Olor indefinido o muy fuerte. Seres de poca o ninguna iniciativa.

 
TIPOS

 

A)    Pauperus Proprius

(Pobre permanente)

 
Subtipos:

 
  • Hindú normal
  • Madre soltera con diez hijos
  • Obreros no calificados
  • Asalariado en época de crisis
  • Flojos natos
  • Torpes reincidente
  • Vagos
  • Músicos
  • Magos de pueblo
  • Vendedores a plazo en barrios marginales
  • Viejo millonario enamorado de jovencita a la que le gusta el lujo
  • Poetas profesionales
  • Profesor de historia sagrada
  • Ciego dueño de finca con ganado
  • Amoladores de cuchillo en época de crisis
  • Venezolano común después de la llegada del chavismo

 
B)    Pauperus Aeternum

(Pobre eterno)

 
Subtipo:

 
  • Adoradores de Osiris
  • Negros analfabetas
  • Haitiano común
  • Venezolano flojo  y borracho
  • Gambiano trabajador
 
 
CLASE IV

 
PAUPERUS MUTATIUS

(Pobres cambiantes)

 
Una gama amplia y pasajera con gran capacidad de modificar su estatus, lo que dificulta su identificación in vitrus.  

 
TIPOS


A)    Pauperus rerum.

(Pobre circunstancial)

 
Subtipo:

  • Hijo de avaro longevo
  • Empleado grosero en país desarrollado
  • Preso por tracalero
  • Político en oposición
  • Dueño de embarcación deportiva  hasta que sale de ella 
  • Hampón habilidoso antes del golpe

 
B)    Falsum pauperus

(Falso pobre)

 
·        Ex presidentes y ex ministros de gobierno suramericano

·        Empleados públicos alto, medios y bajos de gobierno africano

·        Contribuyente de cualquier país al momento de declarar el impuesto sobre la renta

·        Avaro común

·        Director de campaña política de cualquier candidato a la presidencia

·        Ex presidentes venezolanos (salvo 4 ejemplares raros)

·        Ex General o coronel venezolano encargado de la frontera

·        Ex y Encargado de cualquier Aduana venezolana antes que lo cambien

·        Ex Presidente o empleados de altos cargo de PDVSA y PETROBRAS.

·        Alcalde español en Alcaldía donde hay muchos contratos 

 

C)    Pauperus misaerabilis

(Pobre por miserable)

 
·        Judío rico con harapos

·        Comerciante árabe discutiendo el precio

·        Pobres de solemnidad

·        Colegios de curas y hermanitas de los pobres
 
 
 
 
 
 

sábado, 3 de diciembre de 2016


LAS REVOLUCIONES

 

Análisis cuali-cuantitativo.

 

Texto y Fotos O. Gomas. Archivos 

 


 

 
 La revolución es la partera de la historia"

Carlos Marx

 

 
Con esta breve frase del ideólogo alemán se define la naturaleza de un problema complejo y difícil de valorar, tanto por las causas que lo producen y sus consecuencias, como por la extrema diferencia de puntos de vista que hay entre vencidos y vencedores.

Si bien el autor de El Capital nunca dijo que con este tipo de partos se corre el peligro de que el niño nazca idiota por el trauma de los golpes, sin duda que en ellas se esconde la clave de los cambios habidos en muchas sociedades.

La historia de las revoluciones es de vieja data. Definida como una alteración violenta del sistema político imperante para producir rupturas fundamentales en las relaciones sociales, Aristóteles ya las señalaba como el momento del cambio cíclico de las estructuras y las formas de gobierno.

Por esa connotación de rebeldía, la palabra revolución ha sido utilizada indistintamente por todos los opositores de un régimen, cualquiera que sea su tendencia ideológica, siempre con la esperanza de que los sectores inconformes de la sociedad se entusiasmen en la lucha contra un gobierno cuando estos empiezan su inevitable proceso degenerativo.  De allí que revolución sea sinónimo de insurrección contra el mal político y la vía que suele ofrecérsele a las masas populares para venderles más fácilmente su esperanza de justicia.

Pero no todas las revoluciones son verdaderas revoluciones. En esta esfera de monóxido de carbono en que vivimos, cada país ha tenido no menos de diez a veinte revueltas en distintas épocas de su historia, solo que en casi la totalidad de ellas no ha sido otra cosa que un simple relevo de las personas que disfrutaban de los beneficios del poder.

Algunas, aunque sí produjeron cambios reales, más bien podrían ser catalogadas como guerras de independencia, conflagraciones étnicas o guerras religiosas, otras simplemente una alteración sustancial en el orden social y económico de un pueblo haciendo desaparecer a un grupo social.

De las revoluciones auténticas habidas en los últimos tiempos, casi todas tienen en común que nacieron de una crisis económica, fueron una pesadilla para los privilegiados del gobierno anterior, impusieron un régimen fuerte o de terror para mantenerse, y en el caso de las izquierdistas, además acabaron totalmente con la economía que ofrecieron mejorar, rompiendo las estructura social y los valores culturales del país donde se dieron.

 

 
LA CAUSA DE LAS REVOLUCIÓNES

 



       
Entre las múltiples causas de una revolución destacan dos: la brecha social y económica que se levanta entre los habitantes de un país, y la existencia de una dictadura que los asfixia y los destruye. Curiosamente, por ello es que no se dan revoluciones en países democráticos, ni en aquellos donde todo el mundo es pobre o la sociedad está económicamente equilibrada.

Cuando los motivos de la revolución son las diferencias socio económicas, esta tiene distintas cusas, entre otras, la interpolación de civilizaciones o culturas disparejas en un mismo territorio, la llegada de una gran fuente de riqueza que es manejada por una minoría, la ambición de poder de un líder y sus secuaces, la mayor habilidad e interés de algunas personas para acumular riqueza y, sin duda, el crecimiento incontrolable de la población marginal.  Pero el hecho concreto es que, cuando los privilegiados y los miembros de la elite gobernante viven felices, cantan, comen y gastan sin control y los demás solo ven, en el acto surge alguien que decide capitalizar esa desigualdad y la envidia que produce, y agita el país para que se produzca la revuelta.

El poder que mantiene cualquier sistema político injusto, se basa en las dudas que tiene la gente común sobre su capacidad para desplazarlo y el miedo a la represión, aunque en algunos países también se debe al oportunismo de buena parte de sus habitantes.
Si no fuese por estos frenos, pocos de los gobiernos maléficos durarían más de tres meses, ya que la mayor parte de ellos, sean instalados por las armas o por los votos, muy pronto se vuelven impopulares.
Pero cuando el pueblo pierde ese temor y se pliega a la idea de la asonada, acepta volverse carne de cañón y, al vencer el miedo a la represión le quita la base de sustentación al aparato de poder.
En ese momento los gobernantes son ridiculizados, no se le teme a la policía ni al ejército, las personas se unen y salen a la plaza pública, se convoca a huelgas, a resistencias pasivas, surgen las acciones destructivas en las calles, se ataca al viejo orden violentamente y la protesta logra su objetivo. Casi todo ciudadano se ha vuelto un activista, y por la presión de las masas entusiasmadas y la oratoria candente de los líderes, asume la conciencia revolucionaria.

Los marxistas para sus revoluciones llaman a ese momento el paso del cambio cuantitativo al cualitativo en el proceso dialéctico de la historia. Pero en realidad, como ha demostrado de manera patética la llamada revolución bolivariana en Venezuela y se demostró en todos los viejos países comunistas, en esencia solo suele ser el paso del disfrute del poder de un pequeño grupo a otro, que automáticamente se transforman en el de los nuevos privilegiados.
Para constatarlo basta ver como se han apertrechado de riquezas los líderes políticos, militares y civiles en absolutamente todas las sociedades que se autoproclamaron revoluciones comunistas o populares. En la orgía de cambio y disfrute de la nueva minoría roja, ocuparon un lugar especial los jefes de las llamadas revoluciones: “La nueva Clase”, como los llamó Dijlas, que después que tomaron el poder, se organizaron en una camarilla que empezó a embelesarse con la gran fiesta, los autos de lujo, los chóferes, los guardaespaldas, las residencias de los viejos ricos, los viajes al extranjero, cuentas secretas y el incontrolable desfalco de los fondos públicos, solo que ahora deleitado a nombre del pueblo y bajo un sistema de terror.

 

 
LOS COMPONENTES
 
 
 
 

 
En toda revolución siempre están presentes ciertos componentes gracias a los cuales logran instaurarse y derrocar al viejo régimen. Entre los más importantes están:

 

El líder

   

Tipo carismático, dinámico en extremo, idealista y organizador, cuyo perfil psicológico muchas veces devela a un frustrado o al menos a una persona insatisfecha socialmente, agresiva, casi siempre egocéntrico, a veces desalmado y siempre de conducta impetuosa. Su capacidad de hipnotizar con la palabra, -en lugar de haber sido canalizada hacia las ventas, donde pudo hacer buena carrera- se orientó hacia el agite y lo vuelve uno de los individuos más importante del paquete.

 

Los poetas y los intelectuales  



Grupo de personas que hace gala de su sensibilidad social y que con sus escritos o rimas cantan a la esperanza y a un futuro mejor. Si son gente honesta, indefectiblemente terminan encarcelados por el nuevo régimen cuando disienten de las políticas que ayudaron a instaurar al ver cómo se ha traicionado el futuro con el que soñaron. Otros, demasiado intelectuales, simplemente se pliegan al nuevo equipo donde disfrutan de los privilegios, viajes, premios y reconocimientos.

 

El armamento  



Las revoluciones solo se implementan a tiro limpio, de allí que su punto ideológico para el pueblo sean: al comienzo, las piedras y las bombas Molotov y luego las balas y todo tipo de armas y explosivos.

 

Las proclamas  




Revolución sin proclama es como piñata sin palo. Las proclamas son los discursos candentes o las hojas donde los líderes del movimiento hacen un llamado a la materia prima de la revolución, el pueblo, para que esta se les pliegue y los fortalezca.

 

La agitación


 
Es la música del movimiento popular, supone la organización, la toma de las calles y las manifestaciones, destacándose las de los estudiantes, a los que nadie les gana en su entusiasmo para alborotar y tener una excusa para divertirse y no tener que ir a clases.

 
La violencia



Es el explosivo final que hace temblar los cimientos de la estructura política atacada. Unida al armamento, al grito de los cabecillas y el rugido de las masas, surge por todos los rincones de la ciudad, dentro de los Ministerios y oficinas del gobierno, de día y de noche, y así va creciendo poco a poco hasta que vence a las fuerzas del viejo orden, que asustados huyen, los ahorcan, o quedan tirados en las calles bañados de hemoglobina. Parece increíble, pero no tiene importancia la fuerza de fuego del régimen opresor cuando la voluntad popular bien dirigida ha tomado las riendas de la acción.  Lo grave es que luego se manifiesta en los terribles actos de venganza contra los funcionarios represores y los corruptos.

 
La masa humana

Foto  de Internet

 
 

Es la materia prima de la revolución. Si ella no está del lado del movimiento revolucionario el fracaso la amenaza peligrosamente. Al comienzo la forma un grupo pequeño de los líderes, los estudiantes y los partidarios más exaltados, pero una vez que ha prendido la idea, la incorporación de miles de personas de todas las clases sociales hacen que el fervor y los gritos les retumben en los oídos a los que detentan el poder caduco.  En las revoluciones que surgen contra las dictaduras comunistas, esta suele contenerse por un poco más de tiempo, debido a la propaganda agobiadora del régimen y al terror policial, pero al final ya nada logran, solo aumenta más furia colectiva.

 

La propaganda
 

 
Es el rumor escrito, panfleteado, radiado o que se trasmite de voz en voz denigrando del sistema, ahora también por las redes sociales. Ella informa de las injusticias y las aberraciones del poder, exagerando los males hasta que logra hacer masivo el descontento. Lo revolucionarios expertos saben que junto con la agitación continua constituyen el binomio fundamental para el triunfo de la revuelta

 

Una crisis económica
 
 

Es la madre putativa de la insurrección. Detrás de casi todas las revoluciones habidas se haya una fuerte crisis económica o financiera, que ha asfixiado a las grandes mayorías dando base para el descontento y a las desigualdades. Siendo este el estado natural de la economía de casi todos los países, explica porque muy pocos lugares están a salvo de un agite revolucionario, y estas pueden ser lo mismo en regímenes de derecha que de izquierda.

 

La ideología
 
 
 
Suele haberla, aunque no necesariamente. Es la filosofía de la revolución, los fundamentos para la acción y el programa de gobierno. Generalmente la redactan en la clandestinidad, el líder y sus allegados más leídos con la ayuda de intelectuales burgueses, -jamás un obrero o campesino levantó una ideología-.  Ella es una amalgama de esperanzas y sueños bien encadenados que permite ofrecerles algo llamativo a los intelectuales, a la clase media y a las masas desesperadas por la crisis y falta de confianza en el futuro.
 
 
 
 



ARMAMENTO REVOLUCIONARIO

 
En la lucha por el poder, los que buscan un cambio se auxilian con armas de diferente naturaleza y capacidad destructiva para derrocar al régimen. He aquí algunas de las más usadas.

 
LAS PIEDRAS  



 

El arma más barata para combatir a las fuerzas represivas. Muy usada por los manifestantes cuando intentan dispersarlos. Una pedrada bien colocada en la cabeza de un agente del orden puede ser tan efectiva como un tiro de fusil. Los buenos instructores en lucha callejera enseñan a lanzarlas de manera eficaz a las partes no protegidas, así como directamente a la rótula, a las manos o a los pies del represor.  En la foto puede verse una pieza calibre 45 con aristas cortantes y desplazamiento de 80 kilómetros por hora. Las más pequeñas se usan lanzadas por chinas, un viejo armamento de poder insospechado.

 

LAS BOMBAS MOLOTOV
 
 

 
Arma húngara inventada para combatir a los tanques rusos. De suma efectividad y poder disuasivo para detener el avance del enemigo armado. Hechas de una botella, gasolina con un corcho y una mecha, se les conoce como el lanzallamas popular.  Si se arrojan varias botellas amarradas pueden transformar a un batallón de policía o de colectivos armados en parrillada. Hay revolucionarios que antes de preparar sus bombas se beben todo el contenido de varias botellas de licor, y a la hora de la revuelta no solo tienen mas munición, sino son más osados que cuando estaban sobrios.  Se dan casos de islamistas del ejército de auto inmolación que se las beben cuando tienen la gasolina y al llegar a su objetivo se limitan a abrazar al enemigo, invocan a Alá, prenden un cigarro y se chupan la colilla.

 

  ARMAS CORTANTES
 
 

 
Para muchos teóricos de la revolución las armas de filo están un poco obsoletas, pero sin duda que aún conservan su sabor romántico a la hora de una batalla donde se lucha por ideales.  Una mini cortadita en el dedo chiquito de un policía que no tenga acceso a un curita puede desangrarlo en cosa de semanas. Ante la imposibilidad de comprar estiletes o espadas de lujo, algunas personas usan hojillas de segunda mano que a veces matan por la infección o por el veneno en que las mojan.

 

 
MOSQUITOS



 
Los mosquitos con alta capacidad de chupada o de producir tormento en los oídos de sus víctimas son otra de las armas favoritas del pueblo.  Los miembros de los Batallones de Insectos Peligrosos de los ejércitos revolucionarios cazan miles de ellos en los charcos de agua del vecindario, los meten en bolsas de plástico y luego las abre y se las sacude enfrente al enemigo. En Vietnam, la VI división de las Infantería de Marina fue prácticamente devorada por mosquitos en el ataque a Tun Ban Ku donde fueron derrotados. Aún hoy quedan muchos veteranos sobrevivientes de ese sitio, que por puro reflejo vive rascándose todo el día.
La foto muestra un Modelo Culex, trasmisor de la encefalitis viral, con trompa calibre 12 y alas desplegables con sonido de rotor Caterpillar. Actualmente algunos combatientes usan la variedad Zika cuando la policía usa mujeres embarazadas.

 

LOS VENENOS




 
Los venenos en la lucha política se pusieron de moda en los tiempos de los primeros papas de la iglesia. Pero en las revoluciones modernas, la eliminación de los jefes mas asesinos de un gobierno suelen ser con provocativos frutos, divinos chocolates y pastillas básicas para su salud. Estos varían, desde los de efecto instantáneo, a los de efecto retardado, incluso hasta de un año. La masa de grandes dictadores muertos con veneno nos sorprendería. De allí que, a los tiranos gordos les conviene adelgazar, si no para la salud de su corazón, al menos para que comiendo menos un día no sientan un mareo sospechoso.  
Según el catalogo Murdoch de gobernantes pasados a mejor vida antes de tiempo, muchos de ellos no mueren por efecto del veneno, sino por el pánico que no les deja disfrutar de los manjares. 

 
 
 
CONTINUARÁ.