lunes, 12 de septiembre de 2022



 

LA POBREZA

LA CLASIFICACION DE LORD GRIFFIN


 La más importante clasificación de pobres que se haya hecho hasta el presente, se debe al meticuloso trabajo y los viajes de dos científicos ingleses: Lord Williams  Griffin, segundo Vizconde del clan de los Mc. Donalds, Duque de Torterville y tercer Barón de la casa  Walker, y su ayudante el capitán Johanatan  Dewards, explorador, entomólogo y miembro de la real sociedad Irlandesa de Ciencias Naturales.   

La valiosa investigación, realizada a fines del año 1.880, después de un largo viaje por los cinco continentes, además de ser única en su género, tuvo el mérito de emplear por primera vez una verdadera metodología científica para clasificar a grupos sociales valorizando factores como la tenencia de bienes, el acceso a la carne y a las salsas, el modus vivendi, el color, la capacidad de mimetizarse con los desechos, la incompetencia, la indisciplina y el número de huevos de tortuga consumidos por sus antepasados.

El libro en el cual se publicó la valiosa investigación se promocionó con una impresionante exposición de pobres de casi treinta países, la cual se inauguró en Londres el  7 de Abril de 1.881, estremeciendo a la sociedad victoriana  durante dos semanas, hasta que las autoridades la disolvieron dispersando a los hambrientos indigentes que atacaron a mordiscos  a las autoridades para defender por primera vez su derecho a ser expuestos.

Es importante señalar que, en su clasificaciónlos dos científicos y exploradores señalaron que con aquella obra no pretendían establecer ningún mensaje social, sino se limitaban a hacer una clasificación en frío a objeto de conocer mejor al objeto del estudio.

 Prima Clasificatio

 PAUPERUS PAUPERISIMUS

(Pobres pobrísimos)

CLASE I

Son los seres más marginados que se conocen. Semejantes al Estampius Aedus de fines el paleozoico. Casi todos presentan rasgos de extremo raquitismo, así como enfermedades y virus contagiosos. Suelen presentarse en colonias situadas en áreas desoladas o bastante aislados de los centros de civilización. Carecen de toda esperanza de redimirse. Tienen poca o ninguna fe religiosa y solo se cruzan con gametos de la misma especie. Generalmente están confinados al polvo y a la tierra, con la cual se mimetizan y que a veces usan de alimento. Carecen del cromosoma 21y son de color oscuro indefinible. En ocasiones se echan al suelo boca arriba con las manos tras la nuca, y cerrando los ojos cantan melodías en una sola nota para saber si todavía sienten. Se cree que han sobrevivido gracias a una sustancia que segregan dentro de sí mismos.



CLASE I

TIPOS

 A)   Negrus fregatus

 Subtipos:

· Mendigos cojos de Somalia y Etiopía

· Mendigos solitarios de las sabanas desérticas

· Sordo mudos de Burundi

·  Marginales de Haití

·  Albinos ermitaños de Basutolandia.


 B)   Aboriginis jodidus

Subtipos:

· Marginales de las tribus aborígenes de Australia

· Hindúes intocables

· Pordioseros de Benarés

·  Mendigos enanos de Papua

· Pakistaníes de los barrios bajos

· Presos de Madagascar

· Recoge latas de Kalimantan del Norte

 

CLASE II

PAUPERUS INDINGENTIS

(Tipos de cracteristicas medio oportunistas)

Carecen de útiles primarios, aunque en ocasiones poseen ciertos bienes primitivos. Requieren alimentos elaborados por otros organismos, aunque pueden producirlos por sí mismo cuando ven que no se los dan. Confinados generalmente al sucio, pueden ascender a ciertas capas de la sociedad según el lugar en donde habiten. Presentan cierta valoración cultural y creen en dios ante la necesidad inmediata de pedirle a alguien. Tienen rasgos de protozoarios superiores. Se unen en colonias parasitarias. Se determinó que son sumisos si los manejan o entrenan adecuadamente. Carecen de objetivos definidos y ante un problema prefieren confiarse instintivamente a la inercia  y hacer lo que le diga el que le de cualquier cosa. Suelen presentar piel que va del negro oscuro al bronceado claro. Comen pájaros vivos y algunos por flojera se limpian los dientes con las plumas.

TIPOS

Subtipos: 

A) Páuperus primitivus

·  Indios de la selva suramericana

·  Hindúes de Calcuta, sector de Bajaramanda

·  Guyaneses de la oposición

·  Locos callejeros de países del tercer mundo

· Negros del interior en las zonas de refugiados de Rwanda

·  Ciegos de Balí

 B) Pauperus civilizatus

Subtipos:

·  Obreros desempleados de Karachi

·  Mendigo común de ciudad moderna

· Hindúes flojos de los barrios bajos de Bombay

·  Limpiabotas de Bangladesh

· Maestro de cualquier país del tercer mundo

· Chinos negros

 

CLASE III

 PAUPERUS CONSUETUDINARIUS

(Pobres por vocación y personas que ha sido víctimas de gobiernos ladrones o incapaces)

Llamados pobres “latus sensu”. La amplitud de los subtipos hace que presenten características muy variadas. Carecen de bienes en abundancia, pero en muchos grupos, especialmente de Europa, los países petroleros, Japón, los Estados Unidos y Canadá ya hay cierta acumulación de bienes de consumo y comen al menos una vez al día. Algunos hasta presentan huellas de colesterol y triglicéridos. Se consiguen en colonias o aislados, pero siempre en la proximidad de los centros civilizados, siempre alertas al desorden y a la repartidera de cualquier cosa gratis. Casi todos parecen condenados al estancamiento con algunas raras excepciones. Color variado. Olor indefinido. En general son seres de poca o ninguna iniciativa.

 TIPOS

Pauperus Permanentis

Subtipos:

   · Etiope normal

· Madre soltera con más de seis hijos

· Obreros flojos no calificados

· Secretarias feas o muy obesas

· Asalariado en época de crisis

· Pensionados venezolanos

· Flojos natos y por principios

·Torpes reincidentes

· Vagos por placer

· Músicos sin orquesta

· Magos de pueblo

· Vendedores a plazo en barrios marginales

· Viejo millonario que se ha enamorado de jovencita a la que le gusta el lujo

· Poetas profesionales

· Profesor de historia sagrada

· Ciego dueño de finca con ganado

· Amolador de cuchillos rotos

 

B) Pauperus eternus

 Subtipo:

·Adoradores de Osiris

· Rubios analfabetos 

· Haitiano común

 

CLASE IV

 PAUPERUS RELATIVUS

(Pobres mutantes)

Una gama amplia y pasajera con gran capacidad de cambio de estatus, lo cual dificulta su identificación in vitrus.

TIPOS

 A) Pauperus circunstancilis.

 Subtipo:

· Hijo de avaro rico, pero longevo

· Empleado grosero y voluntarioso en país desarrollado

· Preso de país sub desarrollado

· Político de la oposición en Nicaragua

· Dueño de embarcación deportiva hasta que la vende

· Hampón miedoso

 B)  Falsus pauperus 

(Falsos pobres)

     · Ex ministro de gobierno suramericano

    · Ex presidente, su secretario, los ministros, y los empleados de mayoría de gobiernos africanos

   · Contribuyente de cualquier país al momento de declarar el impuesto sobre la renta

  · Elector de pais del tercer mundo con mala memoria

  ·Director de campaña política de cualquier candidato a la  presidencia 

   ·Personas a las que les piden una ayuda economica

C) Pauperus lamentorus

·     Comerciante árabe discutiendo el precio

·     Pobres de solemnidad

·     Curas y hermanitas de los pobres de vocación







lunes, 9 de mayo de 2022

De “NO TE MUERAS, POR FAVOR”

HERENCIAS Y TESTAMENTOS


Texto y Foto: Otrova G.

 

 EL HOMBRE QUE REGRESÓ DEL FRÍO 





 

 Pálido. Desencajado. Con el cuerpo en una quietud tétrica que inspiraba compasión, Vinicio Matrozzani lo observaba todo desde su antigua mecedora de lectura. Solo sus ojos, espejos rotos que mostraban el alma diluida, se movían inquietos tratando de leer el pensamiento de todo el que se le acercara. Su voz ya no sonaba como antes ni sus risas se escuchaban. Cuando lo hacía, solo balbuceaba. Eran frases breves y negativas, o pequeñas afirmaciones sin alcance. Le daba vergüenza hablar porque sabía que para los otros habitantes de su casa era un sonido pesado, una forma incómoda de molestar a la familia. 


Pero aquel mutismo permanente no le aislaba de la vida. Ya no estaba enfermo. Su salud se había recuperado y, la fortaleza del cuerpo se mantenía indemne aunque su espíritu estuviera aniquilado. Hacía seis meses de los acontecimientos por los cuales - para ese instante y cada mañana al despertar- lo embargaba un terrible sentimiento de culpa, de miedo y vacilaciones. Su martirio se había desarrollado en cámara lenta. Lo ocurrido hacían dos años no era de las cosas que son frecuentes: por esos caprichos raros de los dioses, Vinicio Matrozzani era uno de los pocos seres en este mundo que se fueron a la tumba y regresaron. 


Nacido en Verona en los años de las locuras de Mussolini, se había refugiado de la barbarie que controlaba a la Italia de esos tiempos. Para salvarse había huido a la América que para entonces era el sueño de muchos europeos. En el nuevo continente el veronés construyó su propio mundo. Un planeta pequeño pero grande. Por su habilidad innata, montó un negocio que colmado de conquistas y grandes triunfos habría de producirle una riqueza placentera. 


Por muchos años, antes de los acontecimientos imprevistos que luego marcaron su destino, sus días trascurrían entre el trabajo, el placer de la navegación a vela y las luchas ente la familia. Esta era pequeña pero dura en extremo: su mujer, ya muerta, una siciliana de armas tomar que siempre lo mantuvo a raya y sometido, los hijos, el escaneo perfecto de la indiferencia por el amor filial. Apenas enviudó, los tres descendientes, ansiosos por adelantarse a la fortuna paterna, empezaron a trabajar con él, pero no para ayudarle en el tiempo del cansancio, sino para tener el control de sus futuras pertenencias. Solo dos de ellos eran casados, aunque todos vivían juntos con el padre en el enorme palacete que tenía en las montañas cercanas a la gran ciudad. 


Entre altibajos y pequeñas complicaciones rutinarias, las cosas iban bien, hasta que en un mal momento, el Vinicio del comercio y adicto al viento de los mares y a su barco, cayó enfermo. Fue una afección pulmonar extrema que llevó a hospitalizarlo y luego a una operación complicada. Desgraciadamente, después de la intervención quirúrgica y trascurrido un mes sin que se vislumbrara una mejoría, los médicos empezaron a compartir preocupaciones; y una mañana, entre correrías en el hospital y la alegría en sordina de los hijos y las nueras, el hombre no respiró más y lo declararon muerto. 


Al siguiente día vino el réquiem. No hubo velatorio sino un acelerado movimiento hacia la tumba. Siendo Vinicio Matrozzani un cristiano de convicción, luego de ciertas discrepancias, los hijos optaron por no incinerar sus restos como uno de ellos lo proponía, sino sepultarlo para engordar gusanos. A pesar de cierto recuerdo amable por el padre, la felicidad de los descendientes Matrozzani por su muerte era descarada e imprudente. Ya desde el hospital se sentían dueños del gran caudal de patrimonio que les tocaba por herencia como únicos y universales herederos. Fue tanta la codicia, que el testamento lo abrieron la misma noche de su muerte y antes del entierro. Y así satisfechos, esperaron el sepelio para empezar con el reparto codiciado. 

 

Pero hubo un problema. Ya en el cementerio que sería la última morada de su padre, justo en el momento en que los obreros empezaban a lanzar tierra sobre la urna que habían bajada al fondo de la fosa, se sintió un ruido extraño que provenía del interior del catafalco. En el acto los presentes se dieron cuenta que eran los rasguños desesperados de las manos de Vinicio que golpeaban y raspaban la madera. El hombre estaba vivo. 


La confusión se apoderó del sitio. De los presentes, unos corrieron asustados y otros no podían creer lo que ocurría, pero los sepultureros, ya indiferentes a las cosas de la muerte, sacaron la urna de donde la habían introducido y la abrieron con cuidado. Al hacerlo, frente a ellos estaba Vinicio Matrozzani con su mortaja puesta y mirando hacia todos lados. Les sonrió, pero, al ver la cara de sus hijos y las yernas, en el acto cambió el gesto sabiendo que su regreso a la vida como que había sido una imprudencia.


Lo ocurrido fue explicado por los médicos. Era un caso de catalepsia prolongada. Su rigidez corporal, la falta de respuesta a estímulos, la respiración y el pulso demasiado lentos para ser detectados, aunado a la palidez de la piel y el cuadro de gravedad que le habían detectado, les hizo pensar que el paciente había fallecido.


Pero la alegría por aquel error no fue compartida por los herederos, que, para su pesar ahora y antes de recibirlo, deberían regresarle al padre la totalidad de lo que pensaron que ya era de ellos. Al destruirse la partida de defunción que se había levantado, este volvería a posesionarse legalmente de la fortuna que ya ellos habían contabilizado como propia. Una vez más tendrían que empezar la larga espera, esta vez para que se las regresara. 


Todo volvió a ser como antes, pero desde ese infausto día el viejo ya no volvió al trabajo y quedó traumatizado. Primero, por el pánico de saber que si la situación se repetía, seguro que esta vez sería incinerado, y en especial, por la sensación de culpa por estar vivo que siempre le había incrustado la esposa siciliana. Sabía que si ella estuviese viva, sin el menor disimulo y apoyada por los hijos, le habría dicho que su regreso no era bienvenido y debería volverse a morir lo más pronto posible ese mismo año, o corría el riesgo de que ella misma lo matara.