PODER GENERAL
De “EL
HOMBRE MAS MALO DEL MUNDO”.
Reedición
digital.
Primera
edición:1978.
Edición den
papel de aluminio: 2023
Ilustración: Luis Dominguez Salazar.
Yo, Juan Pérez, mayor de edad,
campesino, domiciliado en un rancho perdido en algún sitio de la llanura,
titular de la Cédula de Identidad No 17228974, por medio del presente documento
declaro: Confiero poder general, amplio y bastante cuanto en derecho se
requiera a Don Cristóforo Mallorca, hombre de negocios, domiciliado en la
capital de la República, Cédula de Identidad No 45692, para que en mi nombre y
representación disfrute de la parte que me toca del producto territorial bruto,
así como de todos los derechos que me correspondan o puedan llegar a
corresponderme de las riquezas del territorio nacional incluyendo las aguas, los
animales y los árboles, el subsuelo, hasta el punto cónico que se proyecta en
el centro de la tierra comprendiendo los derechos que tenga sobre el magma y
así mismo del aire y del cielo hasta donde abarque su proyección Mercator con
la última de las galaxias existentes o que puedan llegar a existir. En el
ejercicio de este poder mi apoderado podrá actuando en mi nombre y sin
limitaciones de ninguna especie, vivir, gozar, ir y venir, viajar, admirar
sitios de interés, consumir lo que le plazca, descansar, comer donde y lo que
le apetezca, beber a mi salud y en la suya propia, adquirir todo tipo de
bienes, rezongar y protestar de la manera que le agrade, maldecir y bendecir,
amar, odiar, reír, respirar el aroma de las flores, decir “Oh, que bien”,
tararear canciones de su gusto, bailar en un solo o con los dos pies. Podrá
igualmente el apoderado, por sí solo o a través de personas de su confianza
controlar los medios de comunicación, comprometerme, nombrar y destituir jueces
y funcionarios, fijar el precio de mis productos y el valor de mi trabajo,
controlar el pudor y la moral, despilfarrar en primera instancia y en todas las
que crea convenientes. Podrá igualmente esperezarse a mi nombre judicial o
extrajudicialmente, decirme que hacer, cuando y como, empujarme, humillarme y
despreciarme con o sin enfiteusis, interpretar mi historia, hacer diagnosis de
mi condición social, decorar mi rancho, hurgar en mi corazón, ordenar mis
sueños. Podrá disponer de mis bienes y de mis males, vender, permutar,
hipotecar o regalar mis hijos, mi mujer y mis padres, rindiéndome cuenta o no
según su conveniencia. En el ejercicio de este poder podrá igualmente y por vía
interdictal decidir la fecha de mi muerte, el destino de mi alma y la
comercialización de mis cenizas, pudiendo a su gusto deshuesarme, enterrarme,
incinerarme, vaporizarme, curtir mi piel, donar mis órganos para lo que estime
útil, alquilar mi sangre, hacer collares con mis dientes, disecar mis ojos
pudiendo vender, gravar o rifar su contenido en todo o en partes. Por cuanto
las facultades aquí otorgadas son a título enunciativo, se consideran
conferidas todas las otras que el apoderado estime necesarias en la defensa de
mis derechos e intereses, pudiendo sustituir este poder total o parcialmente en
terceras personas reservándose o no su ejercicio.

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