jueves, 15 de enero de 2026

 

                                                                        

VAGABUNDA

 

De “EL HOMBRE MAS MALO DEL MUNDO”.

Reedición digital. 

Ilustraciones: Luis Dominguez Salazar. Fotos: O.G.

                                            

 -¿Qué miras?

-La televisión mi amor, la novela de las 9.

-¿Y qué tiene ese artista que no lo tenga yo? ¿Lo prefieres a mí, verdad? ¡Confiésalo!

-Pero mi vida yo sólo miro el programa.

-¿El programa? o sea ¿que me traicionas con todo ese grupo de muérganos?

-Pero Jorge, cálmate, tú exageras...

-¿Por qué agarras así al mueble? ¿Qué tienes tú con él? ...dime, ¿qué hay entre tú y ese mueble?

-Mi vida controla esos celos...

-¿Celos yo? Cuando sólo defiendo mi honor... ¿de quién es esa colilla de cigarro?

-Tuya, la acabas de tirar al cenicero.

-Pretendes desviar el tema ¿verdad? ...? ¿Por qué callas? ¿Piensas en él, no es cierto?

-Jorge, déjame en paz, sabes que no pienso en nadie.

-Esa es la peor traición, no piensas en él para que cuando te lea el pensamiento no lo descubra todo.

- ¿Estás loco?, tú sabes que sólo pienso en ti.

- ¿En mí? o sea que me parezco a él y por eso te deleitas pensando en mí... ¡Arpía!, ya lo suponía.

-Si vas a continuar con tus escenas es mejor que me vaya al cuarto a leer el periódico.

- ¡Víbora!, lees los periódicos para extasiarte mirando la propaganda de interiores de hombres... y lo peor es que ni tienes vergüenza en decirlo, pero no creas que no estoy tras de tu pista, y te juro por ésta, que primero morirás antes de ser de otro....

- ¡Jorge, cálmate! No hay motivos para esos celos tuyos.

- ¿Celos yo? Ja, ahora me quieres confundir para que parezca yo el malo y tú la inocente, pero te equivocas, dime, ¿quién está dentro del armario?

-Jorge, pero si aquí no hay armario.

-Ah, escondiste el armario para que no lo descubra, ¡traidora!. Seguro que está en el escaparate, ¿lo abro?, ¿no tienes miedo que lo abra?

- ¡Ábrelo!, allí no hay nadie.

-Ya se fue ¿verdad?, estabas segura de que ya no estaba allí. ¡Ah! pero esto no se queda así, lo pagarás con sangre...

-Pero Jorge, suéltame que me haces daño...

-Dime ¿qué tienes con el panadero?, ¿y el carnicero?, ¿y con el frutero?

-Nada Jorge, estás loco, suéltame, suéltame...

-Perra, entonces me traicionas, es con el cartero, pero morirás, ¡toma! ¡toma, recibe el puñal que limpiará mi nombre!... ¡Primero muerta que de otro!

- ¡Ay, Jorge!, me has matado... un médico... llama un médico...

- ¿Un médico, ¿verdad? quieres que un médico te tome entre sus brazos.

¡Maldita, hasta en el último instante de tu vida quieres traicionarme con otro! ¡Ah, adúltera, adúltera! 


 


 

De “EL HOMBRE MAS MALO DEL MUNDO”.

Reedición digital.

 

                                            

 

-¿Qué miras?

-La televisión mi amor, la novela de las 9.

-¿Y qué tiene ese artista que no lo tenga yo? ¿Lo prefieres a mí, verdad? ¡Confiésalo!

-Pero mi vida yo sólo miro el programa.

-¿El programa? o sea ¿que me traicionas con todo ese grupo de muérganos?

-Pero Jorge, cálmate, tú exageras...

-¿Por qué agarras así al mueble? ¿Qué tienes tú con él? ...dime, ¿qué hay entre tú y ese mueble?

-Mi vida controla esos celos...

-¿Celos yo? Cuando sólo defiendo mi honor... ¿de quién es esa colilla de cigarro?

-Tuya, la acabas de tirar al cenicero.

-Pretendes desviar el tema ¿verdad? ...? ¿Por qué callas? ¿Piensas en él, no es cierto?

-Jorge, déjame en paz, sabes que no pienso en nadie.

-Esa es la peor traición, no piensas en él para que cuando te lea el pensamiento no lo descubra todo.

- ¿Estás loco?, tú sabes que sólo pienso en ti.

- ¿En mí? o sea que me parezco a él y por eso te deleitas pensando en mí... ¡Arpía!, ya lo suponía.

-Si vas a continuar con tus escenas es mejor que me vaya al cuarto a leer el periódico.

- ¡Víbora!, lees los periódicos para extasiarte mirando la propaganda de interiores de hombres... y lo peor es que ni tienes vergüenza en decirlo, pero no creas que no estoy tras de tu pista, y te juro por ésta, que primero morirás antes de ser de otro....

- ¡Jorge, cálmate! No hay motivos para esos celos tuyos.

- ¿Celos yo? Ja, ahora me quieres confundir para que parezca yo el malo y tú la inocente, pero te equivocas, dime, ¿quién está dentro del armario?

-Jorge, pero si aquí no hay armario.

-Ah, escondiste el armario para que no lo descubra, ¡traidora!. Seguro que está en el escaparate, ¿lo abro?, ¿no tienes miedo que lo abra?

- ¡Ábrelo!, allí no hay nadie.

-Ya se fue ¿verdad?, estabas segura de que ya no estaba allí. ¡Ah! pero esto no se queda así, lo pagarás con sangre...

-Pero Jorge, suéltame que me haces daño...

-Dime ¿qué tienes con el panadero?, ¿y el carnicero?, ¿y con el frutero?

-Nada Jorge, estás loco, suéltame, suéltame...

-Perra, entonces me traicionas, es con el cartero, pero morirás, ¡toma! ¡toma, recibe el puñal que limpiará mi nombre!... ¡Primero muerta que de otro!

- ¡Ay, Jorge!, me has matado... un médico... llama un médico...

- ¿Un médico, ¿verdad? quieres que un médico te tome entre sus brazos.

¡Maldita, hasta en el último instante de tu vida quieres traicionarme con otro! ¡Ah, adúltera, adúltera!

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