VAGABUNDA
De “EL HOMBRE MAS MALO DEL MUNDO”.
Reedición
digital.
Ilustraciones: Luis Dominguez Salazar. Fotos: O.G.
-¿Qué miras?
-La televisión mi amor, la
novela de las 9.
-¿Y qué tiene ese artista que
no lo tenga yo? ¿Lo prefieres a mí, verdad? ¡Confiésalo!
-Pero mi vida yo sólo miro el
programa.
-¿El programa? o sea ¿que me
traicionas con todo ese grupo de muérganos?
-Pero Jorge, cálmate, tú
exageras...
-¿Por qué agarras así al
mueble? ¿Qué tienes tú con él? ...dime, ¿qué hay entre tú y ese mueble?
-Mi vida controla esos
celos...
-¿Celos yo? Cuando sólo
defiendo mi honor... ¿de quién es esa colilla de cigarro?
-Tuya, la acabas de tirar al
cenicero.
-Pretendes desviar el tema
¿verdad? ...? ¿Por qué callas? ¿Piensas en él, no es cierto?
-Jorge, déjame en paz, sabes
que no pienso en nadie.
-Esa es la peor traición, no
piensas en él para que cuando te lea el pensamiento no lo descubra todo.
- ¿Estás loco?, tú sabes que
sólo pienso en ti.
- ¿En mí? o sea que me parezco
a él y por eso te deleitas pensando en mí... ¡Arpía!, ya lo suponía.
-Si vas a continuar con tus
escenas es mejor que me vaya al cuarto a leer el periódico.
- ¡Víbora!, lees los
periódicos para extasiarte mirando la propaganda de interiores de hombres... y
lo peor es que ni tienes vergüenza en decirlo, pero no creas que no estoy tras
de tu pista, y te juro por ésta, que primero morirás antes de ser de otro....
- ¡Jorge, cálmate! No hay
motivos para esos celos tuyos.
- ¿Celos yo? Ja, ahora me
quieres confundir para que parezca yo el malo y tú la inocente, pero te
equivocas, dime, ¿quién está dentro del armario?
-Jorge, pero si aquí no hay
armario.
-Ah, escondiste el armario
para que no lo descubra, ¡traidora!. Seguro que está en el escaparate, ¿lo
abro?, ¿no tienes miedo que lo abra?
- ¡Ábrelo!, allí no hay nadie.
-Ya se fue ¿verdad?, estabas
segura de que ya no estaba allí. ¡Ah! pero esto no se queda así, lo pagarás con
sangre...
-Pero Jorge, suéltame que me
haces daño...
-Dime ¿qué tienes con el
panadero?, ¿y el carnicero?, ¿y con el frutero?
-Nada Jorge, estás loco,
suéltame, suéltame...
-Perra, entonces me
traicionas, es con el cartero, pero morirás, ¡toma! ¡toma, recibe el puñal que
limpiará mi nombre!... ¡Primero muerta que de otro!
- ¡Ay, Jorge!, me has
matado... un médico... llama un médico...
- ¿Un médico, ¿verdad? quieres
que un médico te tome entre sus brazos.
¡Maldita, hasta en el último
instante de tu vida quieres traicionarme con otro! ¡Ah, adúltera, adúltera!
De “EL HOMBRE MAS MALO DEL MUNDO”.
Reedición
digital.
-¿Qué miras?
-La televisión mi amor, la
novela de las 9.
-¿Y qué tiene ese artista que
no lo tenga yo? ¿Lo prefieres a mí, verdad? ¡Confiésalo!
-Pero mi vida yo sólo miro el
programa.
-¿El programa? o sea ¿que me
traicionas con todo ese grupo de muérganos?
-Pero Jorge, cálmate, tú
exageras...
-¿Por qué agarras así al
mueble? ¿Qué tienes tú con él? ...dime, ¿qué hay entre tú y ese mueble?
-Mi vida controla esos
celos...
-¿Celos yo? Cuando sólo
defiendo mi honor... ¿de quién es esa colilla de cigarro?
-Tuya, la acabas de tirar al
cenicero.
-Pretendes desviar el tema
¿verdad? ...? ¿Por qué callas? ¿Piensas en él, no es cierto?
-Jorge, déjame en paz, sabes
que no pienso en nadie.
-Esa es la peor traición, no
piensas en él para que cuando te lea el pensamiento no lo descubra todo.
- ¿Estás loco?, tú sabes que
sólo pienso en ti.
- ¿En mí? o sea que me parezco
a él y por eso te deleitas pensando en mí... ¡Arpía!, ya lo suponía.
-Si vas a continuar con tus
escenas es mejor que me vaya al cuarto a leer el periódico.
- ¡Víbora!, lees los
periódicos para extasiarte mirando la propaganda de interiores de hombres... y
lo peor es que ni tienes vergüenza en decirlo, pero no creas que no estoy tras
de tu pista, y te juro por ésta, que primero morirás antes de ser de otro....
- ¡Jorge, cálmate! No hay
motivos para esos celos tuyos.
- ¿Celos yo? Ja, ahora me
quieres confundir para que parezca yo el malo y tú la inocente, pero te
equivocas, dime, ¿quién está dentro del armario?
-Jorge, pero si aquí no hay
armario.
-Ah, escondiste el armario
para que no lo descubra, ¡traidora!. Seguro que está en el escaparate, ¿lo
abro?, ¿no tienes miedo que lo abra?
- ¡Ábrelo!, allí no hay nadie.
-Ya se fue ¿verdad?, estabas
segura de que ya no estaba allí. ¡Ah! pero esto no se queda así, lo pagarás con
sangre...
-Pero Jorge, suéltame que me
haces daño...
-Dime ¿qué tienes con el
panadero?, ¿y el carnicero?, ¿y con el frutero?
-Nada Jorge, estás loco,
suéltame, suéltame...
-Perra, entonces me
traicionas, es con el cartero, pero morirás, ¡toma! ¡toma, recibe el puñal que
limpiará mi nombre!... ¡Primero muerta que de otro!
- ¡Ay, Jorge!, me has
matado... un médico... llama un médico...
- ¿Un médico, ¿verdad? quieres
que un médico te tome entre sus brazos.
¡Maldita, hasta en el último
instante de tu vida quieres traicionarme con otro! ¡Ah, adúltera, adúltera!

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